4ta. Generación

En el mundo se han desarrollado, hasta ahora, 3 generaciones de partidos, estamos en los albores de la  cuarta e iniciando el camino hacia la quinta.

Los partidos de cuadros (1G) son maquinarias electorales destinadas a agrupar  tres grupos de adeptos: notables influyentes, cuyo prestigio servirán de fiador a los candidatos para cosechar votos; notables técnicos, personas que dominan el arte de conducir a los electores y organizar campañas electorales y notables financieros que aportan la salsa con que se hornea el pavo.

Por su parte, los partidos de masas (2G) poseen un poderoso aparato administrativo servido por burócratas políticos. Se apoyan en una extensa red que recoge un número elevado de militantes. Desde el punto de vista financiero, descansan en las cuotas que pagan sus miembros, así reúnen los fondos para la educación política, su actividad cotidiana y el financiamiento de sus campañas. Más que simpatizantes o electores, a los partidos de masas les preocupa reclutar militantes a quienes les aplican un mecanismo formal de adhesión, que implica la firma de un compromiso  y el pago de una cuota anual.

A su vez, los partidos de electores (3G) están dirigidos a la mayoría del electorado, por encima de las barreras étnicas, religiosas y de clase, privilegian el contacto directo de los líderes con el electorado, se enfocan en las campañas electorales. Sus candidatos y dirigentes utilizan las técnicas de mercadeo y de investigación de mercados para identificar la opinión y deseos de la gente, además del contacto “directo” a través de los medios electrónicos, especialmente la televisión. Están diseñados para funcionar de acuerdo con las reglas de las mayorías, que por su misma razón de ser, tienden a ser excluyentes.

Finalmente los partidos de ciudadanos (4G) se tratan de organizaciones que rompen los moldes convencionales. Son pragmáticas, pero a la vez desarrollan  sentido de misión para tratar de enraizarse en la comunidad; son tan flexibles que parecieran no tener estructura, pero establecen lazos más fuertes, inteligentes y afirmativos que las otras tres generaciones. Intentan responder a las nuevas demandas y tendencias de una ciudadanía cada vez más crítica y participativa. Los partidos 4G deberán ser flexibles, virtuales, ubicuos e inteligentes. Estas características permitirán su acercamiento a las comunidades para ayudar en la  construcción de nuevos espacios de encuentro, entre todas las tendencias políticas.