Los Pueblos También se Cansan

Culminó la primera fase de un proceso político engorroso en el vecino Brasil. El Poder Judicial funcionó y destituyó  a la Presidenta Dilma Roussef temporalmente, para ser sometida a un juicio por corrupción, compartiendo la suerte con una cantidad de personeros de su Gobierno igualmente inculpados.

BRASIL-FUTURO DEL PT

ARCHIVO – En esta imagen del 13 de diciembre de 2015, una mujer sostiene un cartel que dice “Fuera Dilma” durante una manifestación a favor del juicio político contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, Brasil. Cientos de personas se reunieron ese día en ciudades como Brasilia, Río de Janeiro y Sao Paulo vestidos con a camiseta amarilla de la selección de fútbol del país, portando carteles que criticaban a la presidenta y su Partido de los Trabajadores por un gran escándalo de corrupción en la empresa petrolera estatal. (AP foto/Silvia Izquierdo, Archivo)

Ese vecino  país  suramericano, y miembro muy activo de la 0rganización de Estados Americanos, tiene a la mayor población del Sur del Continente y forma parte del Club de las ocho economías más grandes del mundo.

Adicionalmente, en el segundo país más grande de la región, Argentina, por causas similares, otra dama, su ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y parte de su combo gubernamental, luego de dejar a su país en lamentables condiciones económicas y sociales, están siendo sometidos a juicios por una mega corrupción durante su mandato.

En la misma onda, andan otros países y gobernantes del Continente. Aparecen Ecuador y Bolivia, que se sepa, gracias a la acción incansable de la prensa libre, y otros de Centroamérica.

Todos, lamentablemente, aunque positivamente para el empeño regional por construir una verdadera Democracia decente y eficiente, engrosan la lista del comportamiento pendular de los  pueblos que se sienten haber sido engañados de manera inclemente por la quimera de la utopía autodenominada izquierda. Es decir, eso mismo que, como la definió el más longevo de los tiranos del mundo, Fidel Castro, cuando le pidieron que definiera el “Socialismo del Siglo XXI”, dijo entonces que no era otra cosa que comunismo.

Desde luego, pudiera decirse que es verdaderamente incomprensible que, aun con todos los avances tecnológicos, y el fácil acceso a la información y a la comunicación, que existan sociedades que contribuyan al engaño en masa con propuestas sobre igualdad, reparto equitativo de la riqueza y de una supuesta justicia social.

Además, que lo asuman como cierto e inobjetablemente verdadero, cuando le dicen que el liderazgo rector de la propuesta trabaja por el pueblo y para el pueblo. Inclusive, que su fundamento jurídico y político son las constituciones de los países, si bien, al final, se imponen el endiosamiento de los falsos salvadores, y de los enfermos de poder.

Del caudillismo a la mexicana, pasando por el gorilaje a la suramericana, y el militarismo tropical, aderezado por el populismo voraz y rapaz a lo Haya De La Torre y Juan Domingo Perón, así se proyecta la región que, curiosamente, de repente, ha comenzado a ser mencionada como la primera parte del mundo en donde, ¡por fin¡, pudiera haber emergido una suave brisa anticorrupción. Sobre todo de gobernantes, comisionistas, lavadores de dinero y conquistadores de nuevos mercados para la siembra siempre incontenible de la delincuencia organizada, a partir del uso de los canales administrativos públicos como oleoductos del negocio de los estupefacientes.

Es verdad, pudiera decirse que el citado desplazamiento pendular regional entró en crisis. Pero nadie puede hablar -todavía- de extinción. Inclusive, luce excesivamente pedante que también se asocie, al hecho del funeral del Foro de Sao Paulo con su promotor en plan de sepulturero. Porque pudiera haberse agotado la provisión de espejitos, de baratijas, y, temporalmente, del embriagamiento popular con los recursos de las propuestas salvadoras, reivindicadoras y revanchistas. Sin embargo, mientras tierra adentro los países tengan a la mayor parte de sus poblaciones viviendo en condiciones de indigencia, sin salarios ni medicinas o alimentos, a los oídos de ese conglomerado suena alentador y paternalmente salvador, que les ofrezcan una bolsa con ciertos alimentos.

¿Cuán lejos puede llegar esa esperanzadora tesis de que en América Latina se está librando una verdadera lucha cuerpo a cuerpo en contra de la corrupción, especialmente de la que se produce desde las entrañas del ejercicio del poder?

¿Y qué sucede cuando, por obra y gracia de la propia pasividad de la sociedad y de la complicidad de las instituciones públicas, se transita desde la condición de estado de justicia social a un estado fallido?. ¿Y cómo salir de ese escollo moral y ético  cuando la historia de otros pueblos del mundo que lo han vivido, dice que, por lo menos, se necesitan entre 3 y 5 generaciones de pobladores para que se produzca ese nunca milagroso hecho?.

Eso tarda porque se trata de reconstruir, especialmente la base moral de la sociedad; de rescatar los principios y valores familiares. Dotar al país de una visión mucho más comprometida con la importancia de evitar que se repita el episodio destructor. Adicionalmente, es lento debido a que hay que recoger las ruinas de la destrucción de lo que alguna vez fue, con fallas y deficiencias, pero rumbo al fin, de los agentes tradicionales de la producción y del incipiente desarrollo.

La escasez, el hambre y la inseguridad, presentes en cada recodo del camino de cada ciudadano, dentro o fuera de su hogar, tienen que ser reconvertidos para que el calvario de la existencia, de la subsistencia y de la sobrevivencia dejen de serlo.

No es que Latinoamérica dejará de ser lo que ha sido, por simples elucubraciones relacionadas con los eventos políticos de los últimos meses. No. Porque los voceros del Clan jamás se retirarán al reposo o a la ausencia eterna. Ellos, como disco rayado, pregonarán el mismo cuento. La historia continental, hecho más o hechos menos, demuestran que todo ha sido un “Replay” un disco rayado. Quizás, creen muchos, porque no ha sido posible convertir en verdad la certera visión de George Orwell en su  “Rebelión en la Granja “, más allá, por supuesto, de que el final sea catastrófico, tanto por lo cruento de su final, como por el estado ruinoso en que han quedado los países.

Lo cierto, no ha habido un solo país en el mundo que optara por un Gobierno Comunista y que, al final del período  o ante la caída del régimen, quede rico y gozando de bienestar. Todos han quedado recogiendo escombros, reconstruyendo al país, y convenciendo a la ciudadanía que su bienestar depende de su trabajo, de su esfuerzo, y no de las dádivas del Estado.

Definitivamente, hay motivos para no desatender esa prédica extracontinental de lo que se pudiera estar dando contra la corrupción en esta parte del mundo. Pero tampoco hay que olvidar que lo que se vive, es una consecuencia. Un efecto de lo que promovieron y sostuvieron los gobiernos anteriores. Pudiera decirse, inclusive, que, con su conducta y desempeño, sembraron el germen de la desgracia y la tragedia que viven muchos países de la región.

Esos otros actores se emborracharon con falsa gloria, y terminaron anteponiendo intereses personales y grupales por sobre los intereses del país y de sus ciudadanos. También se dejaron seducir por la visión de país botín, el dominio absoluto del poder y por la egolatría. Perdieron el norte de sus mandatos, y se les olvidó que había que trabajar en el desarrollo integral de sus países. En asegurarle bienestar a sus gobernados.

Las sociedades del mundo, definitivamente, están destacando que, en efecto, la ciudadanía está despertando. La ciudadanía se hartó de la politiquería convencional. De la ramplonería individual y grupal. Esto se ha traducido en que los partidos políticos tradicionales, han perdido vigencia. Y que comienzan a tomar fuerza los que  llaman independientes, indignados o, sencillamente, ajenos a los matrimonios ideológicos. De hecho, ya son mayoría global.

Los ciudadanos están exigiendo caras nuevas sin pasado político partidista, tecnócratas, emprendedores exitosos, personas que hayan construido patrimonio a partir del esfuerzo individual y conocido, y que estén dispuestos a servir. No a servirse del cargo.

En el particular caso venezolano, de hecho, los partidos políticos tradicionales, todos juntos, no llegan a tener una militancia mayor al 40% de la población apta para sufragar. Pudiera decirse, inclusive, que tales organizaciones han perdido lo que tendría que ser su meta y objetivo o razón de ser. Es decir, el contacto y el desarrollo social. Pudiera decirse que se han convertido en maquinarias electorales.

Sin duda alguna, la mesa está servida para el posicionamiento  de una nueva dirigencia. De hecho, más allá de rabietas y triquiñuelas jurídicas dirigidas a impedir que Venezuela se reencuentre con un futuro de prosperidad a partir de un constitucional ejercicio revocatorio, ya hay nombres que comienzan a conquistar espacios, indistintamente de que mañana pudiera calificar o no.

Una vez más, de hecho, emerge la posibilidad de un “outsider”. Es decir, de ese tercero no comprometido con ninguna de las tendencias en discordia y lo cual, guste o no, es lo que pudiera terminarle dando piso inicial a una posibilidad de entendimiento entre los venezolanos.

Y como el atrevimiento tampoco tiene límites, cuando se trata de sumar ideas, ya hay quienes proponen el nombramiento de una Comisión Evaluadora que se ocupe de difundir un anuncio en los medios que quedan en el país, basado en un mensaje tan osado como la idea misma:

Se solicita Candidato a la Presidencia de la República, sin pasado político partidista, preferiblemente graduado universitario con más de 15 años de experiencia administrativa y reconocida trayectoria como emprendedor exitoso, y sin antecedentes penales. Se ruega enviar credenciales que certifiquen el cumplimiento de dichos requisitos, respaldadas por una propuesta de una eventual gestión administrativa presidencial, y que no exceda los 1.500 caracteres.

¿Cuántos venezolanos estarían dispuestos a postular sus nombres ante una solicitud de este tipo?. Potenciales postulantes existen. Porque, de alguna manera, hay que procurar que los venezolanos descansen de su cansancio, decepción y frustración por la manera como se ha conducido a su país. Y lo peor, con todos ellos adentro.

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